El Creador

06 Mayo 2016 by Hstoria 102 Views

En el capítulo 3 de Éxodo, Dios, en forma de zarza ardiente, se le apareció a Moisés y le dijo que estaba enviando a Moisés a liberar a los israelitas de su esclavitud en Egipto. Moisés se preocupó de que la gente no creyera que Dios lo había enviado, por lo que preguntó: “¿Qué les respondo si me preguntan: “¿Y cómo se llama?”

(Éxodo 3:13). Moisés le pidió a Dios su nombre. Habiéndose criado en Egipto como el hijo adoptivo de la hija de Faraón, Moisés habría estado familiarizado con los nombres de docenas de dioses egipcios como Ra, Anubis y Hathor. Habiendo huido a Madián y criado ovejas allí durante muchos años, Moisés también habría conocido los nombres de dioses cananeos como Baal y Aserá. Cada uno de estos dioses extranjeros tenía un nombre particular y estaba asociado con un dominio particular. Ra era el dios del sol, Baal era el dios de la guerra, y así sucesivamente. Cuando Moisés le preguntó a Dios por su nombre, la respuesta fue sorprendente: "YO SOY EL QUE SOY ... Este es mi nombre para siempre" (Éxodo 3: 14–15).

Esta respuesta distingue a Dios de todos los dioses extranjeros que la gente pudo haber conocido. Este Dios no se limita a un primer nombre o un dominio en particular. Este Dios no fue creado por manos humanas ni nombrado por el lenguaje humano. La declaración "YO SOY" viene del verbo hebreo "ser o existir". Con esta declaración, Dios declaró que Él es auto existente, eterno, autosuficiente, autodirigido e inmutable. Pero esta declaración también declaró que Él está presente. A pesar de que su naturaleza es tan diferente de los humanos y sus dioses hechos por el hombre, Dios está presente con su pueblo. Era consciente de su sufrimiento, deseaba liberarlos y tenía la intención de ser conocido a lo largo de todas las generaciones (Éxodo 3: 7–15). Revelar su santo nombre a Moisés implicaba una relación íntima, ya que los primeros nombres a menudo solo se compartían con aquellos en una relación de alianza. Este Dios había estado presente y siempre estaría presente con su pueblo, dispuesto a intervenir en su favor.

De la declaración "YO SOY EL QUE YO SOY" (deletreado he, yod, he en hebreo) en el versículo 14, Dios formó un nombre propio santo, Yavé (deletreado yod, he, vav, he en hebreo), en el verso 15. Este nombre se consideraba tan santo que no se podía pronunciar en voz alta ni siquiera escribirse en su totalidad. De hecho, cuando un escriba judío copiaba las Escrituras y se encontraba con el santo nombre, dejaría de lado su pluma y usaría una totalmente nueva con la cual solo escribiría ese nombre y luego la rompería para que ninguna otra palabra saliera de ella. El nombre de Dios, Yavé, que proviene de "YO SOY EL QUE SOY", siempre evoca la memoria de los eventos registrados en el Éxodo de este Dios fiel y prodigioso que está presente con su pueblo y muestra su poder en su nombre.

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