Pergaminos

06 Mayo 2016 by Hstoria 58 Views

Los hombres de Qumran creían fervientemente en la doctrina de "Las últimas cosas". Habian huido al desierto y se preparaban para el juicio inminente cuando sus enemigos fueran derrotados y ellos, escogidos de Dios, fueran finalmente victoriosos de acuerdo con las predicciones de los profetas.

Fué en conexión con estos eventos del último tiempo que surge una de las enseñanzas más fascinantes de esta secta. La esperanza mesianica se encontraba profundamente arraigada en el pensamiento de la hermandad. De hecho, las evidencias muestran que creían en tres mesias -uno profeta, otro sacerdote y un tercero rey o príncipe.

En el documento mencionado anteriormente llamado el "Manual de la Disciplina" o "Ley de la Comunidad", se establece que el creyente debe continuar viviendo bajo la ley "hasta la llegada del profeta y los ungidos (mesías) de Aaron e Israel"(columna 9, línea 11). Estas tres figuras aparecerían con anticipación a la era para la cual la comunidad se estaba preparando.

En otro documento encontrado en la cueva cuatro y conocido como el “Testimonio”, se mencionan un número de pasajes del Viejo Testamento que forman las bases de las expectaciones mesiánicas. La primera es una cita de Deuteronomio 18:18-19 donde Dios le dice a Moisés: "profeta levantaré de en medio de sus hermanos, como tú". Después viene una cita de Números 24:15-17, donde Balaam prevee el levantamiento de un príncipe conquistador. "Y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab". El tercer pasaje es la bendición pronunciada por Moisés sobre la tribu de Leví (la tribu sacerdotal) en Deuteronomio 33:8-11. Por la forma como estos pasajes estan agrupados nos dice que el escritor esperaba el advenimiento de un gran profeta, un gran príncipe o un gran sacerdote.

Hubo tres individuos en el Viejo Testamento a los que se refería como "mis ungidos" --el profeta, el sacerdote y el rey (refiérase a Exodo 29:29; 1 Samuel 16:13, 24:6; 1 Reyes 19:16; Salmos 105:15). Cada uno de ellos fué consagrado a su trabajo a través de una unción de aceite. La palabra hebrea para “ungido” es “meshiach”, de donde tomamos la palabra mesías.

Autor: Will Varner

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